
Así que he decidido compartir mi euforia (espero que dure) a ver si nos contagiamos un poco las ganas y empezamos el año (escolar, se entiende) con fuerzas renovadas y convencidos de que los meses pasan volando y, si se cumple el planning, sin que te enteres. De repente un día despiertas y estás en Madrid deleitando a sus Señorías con tus manidos temas.
Y es que es así, lo malo y lo bueno de la vida del opositor es que padecemos un continuo "día de la marmota". Si todo va bien, cada día es igual que el anterior, hasta el punto que cuando echamos la vista atrás podemos condensar varios años de estudio en pocos tramos.
Es lo mejor que nos puede pasar, estar tan inmersos en nuestra rutina diaria que el día a día se automatice hasta el punto de que se nos pase el tiempo de estudio volando, sin mirar el reloj cada dos por tres rezando porque pasen las horas para acabar la jornada. Si hemos de estar sentados en la silla x horas que sean de estudio, se pasan más rápido y nos dejan más satisfechos que las horas de "me aburro, vaya coñazo de temas, asco de reformas, etc".
ENTUSIASMO, eso es lo que nos suele faltar tras un tiempecito de oposición y es lo que hay que recuperar si queremos competir con la garra de los que llevan menos tiempo y no se han quemado.
Me da bastante pena cuando oigo a opositores veteranos abatidos al ver que, con la misma facilidad con que aprueban a los que a penas han opositado un par de años, se cargan a los que llevan varios. Que sí, que todos sabemos que un gran porcentaje del aprobado es debido a la suerte y está claro que el que aprueba en dos años seguramente no haya tenido la mala suerte que ha podido tener el que lleva seis y se lo vuelven a cargar, pero debemos ver qué es lo que hemos perdido por el camino y que los más jóvenes (en edad opositoril) conservan, y son las ganas, la valentía, y la actitud de "no tengo nada que perder, voy a darlo todo".
El otro día le canté al prepa y me dijo que muy bien el tema, bien estructurado, bien de contenido pero que me había fallado un poco la forma en determinados momentos porque se notaba que estaba ABURRIDA de esos temas... cantar con desgana puede suponer la diferencia entre un 25 y un 50. El contenido importa, sí (o no, que si te toca un Presi de tribunal que no ha opositado y encima se dedica a laboral como que lo único que importa es la forma y que no te vayas de tiempo) pero lo que luce, lo que da nota es cómo se cante ese contenido.
Así que cantemos con una sonrisa y con convicción: el tema estará mejor o peor pero se le sacará mucho más rendimiento a una actuación convencida que a un tema perfecto pero dubitativo. ¡Señores, hay que creérselo!
:D