
El dolor de cabeza me duró hasta ayer, por eso se me ha retrasado un poco la entrada, que la mente no la tenía yo muy creativa más allá de los porqueris. Y como estoy ultimamente muy yanki me he propuesto aprender de lo sucedido (el famoso feed-back) para evitar, en la medida de lo posible, futuros cagues pre cante que a mí no me sirven de nada porque voy aunque me esté retorciendo en la cama... bueno miento: no me sirven más que para bajar el rendimiento pensando en lo mal que lo puedo hacer en lugar de aprovechar el tiempo para evitar ese pronóstico nefasto.
Por eso hoy he empezado la fantástica jornada de estudio con la prueba del crono. Consiste en poner en marcha el crono cuando se empieza a estudiar, pausarlo cada vez que uno se levanta o se pone a hacer otra cosa y calcular así las horas de estudio efectivas (horas, minutos y segundos). ¡Que el crono no sólo sirve pa cantar temas! También se puede usar para demostrarse empíricamente que no hacemos ni la mitad de lo que creemos y que siempre se puede dar más de sí.
Hoy, aún sabiendo que tenía el crono en marcha (por lo cual inconsciente-conscientemente he minimizado los descansos) he calculado que de las once horas de reloj que me he puesto a estudiar he aprovechado menos de ocho! Eso quiere decir que el día en que no me pongo el crono seguramente pierda más de tres horas... TRES HORAS en las que me podría haber visto cuatro capítulos de True Blood que la tengo mu abandoná (con lo que me molan los vampiros y lo agradecida que les estoy de que esté de moda el moreno flexo).
Si calculamos el tiempo que se esfuma por no atar el culo a la silla y que procesamos como si fuera de estudio privándonos de cosas que nos gusta hacer y que sacrificamos por la opo, seguro que empezamos a plantearnos el aprovecharlo al máximo para que esas tres horas sean de ocio al cien por cien... Claro que después llegaremos a la conclusión de que las horas de ocio ya nos las tomamos después de cenar, así que ese tiempo volatilizado se ha de convertir en horas de estudio efectivo (o al menos la mitad, que hay que ir al lavabo de vez en cuando) con la consiguiente felicidad el día del cante ya que en tres jornadas de estudio intensivo recuperamos uno perdido...
Ya sé que os estaréis santiguando y pensando "Mery se ha desquiciao", aunque os aseguro que sigo cuerda, o al menos tan cuerda como antes jajajajaa Si hay que hacer una pausa se hace en condiciones, pero robar minutos de estudio para vaguear sin sacarle provecho, y seguir con la sensación de sacrificio y clausura, como que no. Eso no es ni chicha ni limoná, y si la opo nos enseña algo es que el tiempo puede ser nuestro mayor aliado y nuestro peor enemigo. Hay que saber aprovecharlo tanto para estudiar como para olvidarse de los temas sin remordimientos.
Recuerdo que la primera vez que vi a un opositor con el crono y me percaté de que lo paraba cada vez que alguien le hablaba, o cuando salía a hacer un café, etc, pensé menudo psicópata yo no quiero acabar como él... Este tío me da miedito y no me acerco. Pero bien que al año siguiente aprobó y de opositor en las últimas que da yuyu pasó a ser un inmortal (Fiscal). Pues qué queréis que os diga, yo también quiero pasar a mejor vida, así que si hay que cronometrarse se cronometra una, que cosas más raras he hecho por la bendita oposición, que como decía el mayordomo del anuncio, el algodón no engaña, y a nosotros, por suerte o por desgracia, el crono tampoco.