
La oposición es comparable a una combinación entre maratón y carrera de obstáculos y el opositor, como deportista de élite que es, necesita un preparador que le enseñe a ejercitar los músculos/memoria, a recorrer el camino con buena marcha, a saltar los escollos imprevistos, a levantarse después de cada tropiezo y sobre todo a aguantar la presión del que se lo juega todo el día de las olimpiadas y sabe que de nada sirve participar: para que te reconozcan algo has de llevarte una medalla, en nuestro caso el aprobado.
Es cierto que el preparador no aprueba la oposición por nosotros, pero por lo que he podido constatar igual de innegable es que el preparador que escojas marca la diferencia entre aprobar pronto o tardar muchos años o incluso dejarlo por imposible, entre ser un opositor orgulloso como el que trabaja en lo que le gusta o ser un amargado como el que odia su trabajo y hace lo necesario para comer. Que sí, que la opo no es muy agradable, pero puede ser satisfactoria, puede ser un camino gratificante hasta el aprobado al igual que el trabajo puede, pese a todas las dificultades que presente, ser un buen medio para que luego podamos disfrutar de nuestros momentos de ocio.
El preparador es una figura crucial para el opositor, se requieren muchísimas aptitudes para ser bueno, y no se trata tanto del conocimiento del Derecho (para eso ya tenemos los Códigos) sino del conocimiento de la personalidad del alumno, un preparador tiene que ser una persona muy perceptiva, saber cuándo apretar y cuánto, sin hacer que el opositor se queme, pero tampoco dejarlo vaguear, en cuyo caso se queda atrás y el resultado acaba siendo el mismo: nefasto para su moral.
Es muy difícil encontrar un preparador ideal pues, al igual que cada opositor es un mundo, cada uno requiere una preparación individual, sui generis, hecha a medida y está claro que los preparadores que buscamos son Jueces y Fiscales, no psicólogos, aunque su labor muchas veces se acerca más a esa rama que a la jurídica.
De ahí que un preparador pueda ser perfecto para un alumno X y pésimo para un opositor Y, y alguno puede que sea el adecuado para todos: el denominado "Preparador Camaleón" que se adapta a su entorno... pero estos son pocos y raros de descubrir ya que probablemente el opositor que apruebe con ellos jamás se de cuenta de esta virtud.
A lo largo de este tiempo de opositora entregada a la observación del mundo opositoril he comprobado que hay muchas clases de preparadores y en vista de que una de las primeras preguntas del que empieza con esta vida es ¿a quién escojo como preparador? he creído importante abrir esta entrada.
Hay preparadores que son excelentes en cuanto a marcar ritmo de trabajo y a concienciar al opositor de que en la oposición no hay excusas, no hay tiempo para rodeos, para sentir pena de uno mismo, todo el tiempo del que dispone el opositor es para estudiar, nada de pensar.
Personalmente creo que este tipo de preparador es muy bueno, el problema es que si el opositor, pese al ritmo de trabajo, no aprueba pronto, por los motivos que sea, acaba incluso temiendo el ir a cantar o aborreciendo a su preparador: deja de ser su aliado para encarnar al padre autoritario al que no queremos decepcionar sintiéndonos cada vez más inútiles o un jefe despótico que estamos deseando perder de vista... lo peor que le puede pasar a un opositor es perder la fe en su preparador y esto pasa cuando no encuentra consuelo en el mismo, seguramente porque fue un maquinón en su día y no puede ponerse en el pellejo del que ha tropezado por el camino y no consigue correr como antes porque le duele el batacazo.
Lo más probable es que si yo fuera preparador sería de este tipo. No me gustan los victimismos, ni los lamentos, las quejas y los lloros me repelen, y por eso procuro no caer en ellos y cuando lo hago siento una vergüenza profunda, pero gracias a la opo y a su inestimable lección de humildad ya me he llevado unas cuantas tortas y estoy aprendiendo a aceptar que no podemos ser siempre lo que nos gustaría ser: a veces somos débiles, nos equivocamos, lloramos y, con algo de tiempo, lo superamos.
Como me dijo un día un amigo, el opositor es como un caballo de carreras, hay que entrenarlo a diario y hacer que se esfuerce para ser el ganador, pero a veces hay que percibir cuando toca dejarle pastar y corretear alegre por el campo, mejor eso a que compita lesionado y haya que lamentarlo.
Hay otros preparadores que son completamente diferentes, son los que dejan al opositor a su aire. Este tipo de preparador puede ir bien para el opositor veterano que viene quemado y necesita algo de libertad, pero la oposición es un ejercicio de equilibrio, y tan malo es un extremo como el otro.
Si dejas al opositor que lleve las riendas acabará vagueando más de lo necesario y lo que es más grave: cuando quiera entrenarse en serio lo hará mal... para eso está el preparador, para evitarle al opositor las preocupaciones de hacer plannings y calcular fechas y ritmo necesario. Si el preparador se limita a escucharle los temas durante 15 minutos, el opositor acaba siendo su propio entrenador y está solo, todas las equivocaciones que pueda cometer recaen sobre él y su autoestima se va al garete, y si el opositor se cree un fracasado inevitablemente fracasará en el examen.
La oposición bastante dura es de por sí como para asumir toda la carga.
Como siempre en el término medio está la virtud. Hay que encontrar un preparador que sepa llevar las riendas y soltarlas de vez en cuando, que sepa marcar el ritmo y alentar a su opositor, que intente robotizarle para aprobar rápido la opo pero a la vez entienda que es humano pero, sobre todo, lo más importante es que se preocupe por él, que le importe.
Que sienta tu aprobado como una victoria propia, que entienda esa carga y que la comparta contigo, que haga lo posible para guiarte bien porque tu meta es la suya, que te acompañe en el camino y comparta tu éxito, pues en parte se lo debes a él.
Vaya, acabo de releer lo escrito hasta ahora y veo que he escrito una entrada bastante seria, no era mi intención, de hecho tengo unas cuantas anécdotas sobre el tema que iban a ser la base de la misma, pero supongo que es una cuestión que da para mucho, y me he decantado por exponer lo básico a modo introductorio, seguramente inducida por las preguntas de muchos compis acerca de si es necesario preparador y sobre todo por qué es tan vital para nuestro éxito.
Supongo que otro día retomaré el tema y lo abordaré desde otra perspectiva, pero eso será otro día, por hoy me contento con señalar que, como todo gran competidor, necesitamos un equipo que nos respalde y esa función recae, además de en la familia y amigos que son como nuestros incansables fans, en el entrenador, coach, o como queráis llamarlo: El Prepa.